Pros y contras de la jornada laboral de 4 días

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¿La jornada laboral de 4 días sería posible en España?

El debate sobre la jornada laboral de 4 días semanales está abierto. La primera ministra de Nueva Zelanda lo propone directamente a los empresarios de su país, y la jefa de Gobierno más joven del mundo, Sanna Marín, famosa por su gestión del Coronavirus en Finlandia, ya mostró su apoyo a la medida cuando era ministra de Transporte. Ambas ejecutivas consideran que esta reducción de la jornada haría más productivos a los trabajadores y podría ser un recurso útil para reactivar la economía tras la crisis sanitaria, impulsando el turismo interno y favoreciendo la conciliación. La pregunta es, ¿está España preparada?

¿Estamos preparados para ser más productivos?

La realidad es que en nuestro país trabajamos más horas de las necesarias (una media de 1.695 horas al año, según el informe de EAE Business School, ). Así lo demuestran países como Alemania, Dinamarca o Noruega, en los que el empleado promedio trabaja entre 250 y 350 horas menos al año). Sin embargo, Noruega (con un 79,9%) logra más del doble de la productividad española. ¿Cómo es posible? ¡Que le pregunten a Grecia! El país de la Unión Europea que más horas anuales trabaja y menos rendimiento obtiene de su tiempo, con apenas un 20% de productividad.

A la luz de estas cifras cualquier empresa tendría sus reticencias en reducir la jornada un 20% o a 35 horas semanales concentradas en 4 días, que es lo que se propone desde nuestras antípodas. No obstante, la baja productividad española tiene causas concretas que parecen apuntar al presentismo y al absentismo. Ni siquiera un cuarto de las empresas ofrece al trabajador la posibilidad de flexibilidad horaria, lo que, según el informe de EAE Business School “impide la conciliación, provoca absentismo y, unido al presentismo, genera una reducción de la productividad”. El 56% de las compañías reconocen situaciones de “presentismo” en sus organizaciones, y entre motivos justificados e injustificados (y en circunstancias normales) son 820.000 personas las que no acuden a su puesto de trabajo diariamente.

Es evidente que el modelo presentista está obsoleto en un mundo digitalizado donde el ecommerce y la globalización han puesto patas arriba los horarios. La empresa necesita flexibilidad por parte de los empleados, lo que no tiene sentido si no compensa dicho requerimiento con más flexibilidad, también para beneficio del trabajador.

La crisis del Coronavirus y la apresurada instauración del teletrabajo ha supuesto además un experimento con resultados muy positivos en la mayoría de los casos. El 70% de los trabajadores afirman ser igual o más productivos en estas condiciones, según Directivos y Empresas, y estas cifras se producen en un contexto nada favorable para el teletrabajo. Muchas empresas afirman valorar la posibilidad de contar con el teletrabajo como recurso útil incluso después del estado de alarma.

Aunque las posibilidades de flexibilidad, teletrabajo o reducción dependen, por supuesto, de la naturaleza del sector, quizá sea la jornada laboral de cuatro días otro fantasma por ahuyentar en nuestro país. Empresas de Francia, Alemania, Suiza, Nueva Zelanda o Japón la han implantado con resultados exitosos, entre sus nombres figuran gigantes como Microsoft. En EE.UU., la empresa Basecamp aplica una fórmula mixta y la pone en marcha de mayo a octubre, como si de una jornada de verano se tratase.

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Jornada laboral de 4 días, pros y contras

Como principales ventajas de la jornada laboral de 4 días a la semana:

  • Un notable aumento de la productividad por la reducción del absentismo y el presentismo.
  • La atracción y retención de talento a la empresa al ofrecer al empleado unas condiciones únicas de flexibilidad y conciliación
  • Un importante ahorro de costes en suministros para la empresa.
  • Reducción de los desplazamientos, reduciendo con ello la posibilidad de accidentes laborales y los efectos del cambio climático.
  • Mayor motivación del empleado e implicación con los resultados.
  • Aumento del sentimiento de pertenencia e identificación con la compañía, valores intangibles que se reflejan en la eficiencia del trabajo desempeñado.

Entre las complicaciones de implantación de la jornada laboral de 4 días a la semana destacarían:

  • La empresa debe pagar el mismo salario al trabajador, aunque sus horas semanales se reduzcan (si bien puede reducir el plus de transporte en caso de reducir los días que se desplaza).
  • Trabajar cuatro días a la semana cuando la competencia o los clientes lo hacen cinco puede resultar complicado para algunos sectores. Algunas empresas que han querido instaurar esta medida convencidas de sus beneficios, han solventado esta problemática estableciendo turnos rotativos de 4 días a la semana en su plantilla, de forma que la empresa, de cara al público o al cliente, mantiene su horario
  • Los turnos rotativos, la reducción de horas o el cambio en los días de asistencia al puesto físico de trabajo pueden ser un quebradero de cabeza para cumplir con la Ley de Control Horario y registrar durante años los movimientos de cada trabajador. Afortunadamente, la adopción de tecnologías como HRLOG facilitan dicho registro de la jornada laboral sea cual sea el cambio en las horas o días que presta servicio el trabajador, incluso si teletrabaja, ya que puede hacerlo desde su móvil u ordenador.

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